Calefacción en granjas
La calefacción en granjas es un factor clave para el bienestar animal, el rendimiento productivo y la rentabilidad de la explotación. Los sistemas que funcionan con gas propano o gas natural se han convertido en una de las opciones más eficientes y rentables, ya que permiten climatizar grandes superficies de manera uniforme y con un consumo optimizado.
A continuación, exponemos las ventajas del gas frente a otros combustibles, los tipos de calefacción que se pueden instalar en una granja y los requisitos básicos para su instalación.

Tipos de calefacción para granjas con gas
Existen diferentes tipos de sistemas de calefacción con gas, cada uno diseñado para cubrir necesidades específicas dependiendo del tipo de explotación y las condiciones climáticas.
Generadores de aire caliente
- Son los más utilizados en granjas avícolas y porcinas.
- Funcionan quemando gas para calentar el aire, que se distribuye mediante ventiladores.
- Pueden ser de combustión directa (dentro del recinto) o indirecta (calor limpio sin residuos de combustión).
Campanas radiantes o emisores de infrarrojos
- Ideales para criaderos y zonas donde se necesita calor localizado.
- Emiten calor por radiación, similar al sol, calentando directamente los animales y el suelo sin calentar el aire en exceso.
- Muy eficientes en pollitos recién nacidos o lechones, reduciendo la mortalidad.
Suelo radiante a gas
- Sistema menos común, pero muy eficiente en explotaciones ganaderas.
- Se instalan tuberías bajo el suelo por donde circula agua caliente generada por una caldera de gas.
- Proporciona calor uniforme y constante, sin corrientes de aire ni variaciones de temperatura bruscas.
Calderas y sistemas de agua caliente
- Utilizados en granjas donde se necesita agua caliente para limpieza, procesos sanitarios o calefacción mediante radiadores.
- Pueden trabajar con gas propano o gas natural y adaptarse a diferentes sistemas de distribución de calor.
Instalación de un sistema de calefacción con gas en una granja
Para instalar un sistema de calefacción con gas en una explotación ganadera, se deben seguir algunos pasos clave:
Instalación del depósito de gas
- Es poco común que una granja esté dentro de la canalización de las redes de gas natural y por tanto es imprescindible contar con la instalación de un depósito de gas propano para dotar de gas a la instalación.
- Se elige un depósito aéreo o subterráneo, según el espacio disponible y la normativa vigente.
- El tamaño del depósito dependerá del consumo estimado de la granja así como los aparatos a conectar ya que de ellos depende el gasificado del depósito. A mayor potencia de aparatos mayor deberá ser el tamaño del depósito. Además hay que contar con una autonomía mínima y una serie de cuestiones que vienen recogidas en el reglamento.
- Las instalaciones cuentan con equipos de seguridad como válvulas de corte y reguladores de presión.
Distribución de gas y equipos térmicos
- Se instalan tuberías para llevar el gas desde el depósito a los generadores de calor, campanas radiantes o calderas.
- Se colocan los equipos de calefacción en zonas estratégicas para maximizar la eficiencia.
Sistemas de control y regulación
- Se instalan termostatos, sensores y sistemas de ventilación para mantener temperaturas óptimas.
- Los sistemas modernos pueden incluir automatización y control remoto para gestionar el consumo de forma eficiente.
Ventajas del gas frente a otros sistemas de calefacción
El gas es una de las mejores opciones para la calefacción de granjas debido a su eficiencia, rentabilidad y menor impacto ambiental. Con una instalación adecuada que incluya un depósito de gas y los equipos térmicos correctos, se puede garantizar un ambiente óptimo para los animales, mejorar la productividad y reducir costes energéticos.
Si estás pensando en instalar un sistema de calefacción en tu granja, el gas es una alternativa segura, limpia y económica que se adapta a cualquier tipo de explotación.
Los sistemas de calefacción con gas presentan múltiples beneficios en comparación con otros combustibles como el gasóleo, la electricidad o la biomasa:
Ahorro y eficiencia energética
- El gas tiene un mayor poder calorífico que otros combustibles, lo que permite calentar más con menos cantidad de energía.
- Su combustión es más eficiente, generando menos pérdidas y un mayor aprovechamiento del calor.
- Los sistemas de calefacción a gas pueden regularse con termostatos y sensores para optimizar el consumo.
Mayor autonomía y suministro constante
- Con la instalación de nuestros depósitos de gas, se garantiza un suministro continuo sin necesidad de recargas frecuentes ya que se realizan unos cálculos previos para estimar el consumo.
- Los depósitos pueden ser aéreos (vistos) o subterráneos, adaptándose a las necesidades de cada granja y ciñéndose a las posibilidades de esta así como las preferencias y particularidades de cada caso.
- En algunas zonas, es posible la conexión directa a la red de gas natural, eliminando la necesidad de almacenamiento, aunque suele ser poco habitual en el caso de las granjas ya que estas suelen estar lejos de las canalizaciones de GN.
Menor impacto ambiental que otras fuentes de energía
- La combustión del gas produce menos emisiones de CO₂ y partículas contaminantes en comparación con el gasóleo o la biomasa.
- No genera residuos ni cenizas, reduciendo la necesidad de mantenimiento y limpieza.
Seguridad y facilidad de instalación
- El gas es un combustible seguro, con sistemas de control y detección de fugas avanzados.
- La instalación de calefacción a gas es rápida y adaptable a cualquier tipo de granja (avícola, porcina, bovina, etc.).
